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Paco Tulkas

Sacarle brillo al torpedo antes de la primera cita
Semana 1

Estoy aquí de nuevo para aplacar aquellos rumores de que no volvería. Al revés, vuelvo más puntilloso si cabe, ¿qué os creeíais?
Os sorprenderá saber que el Tito Lucena este año ha vuelto más ligón que nunca, vamos, que está más salío que el pico de una mesa. No os creáis con esto que se van a cambiar los papeles, yo he ligao más que él, eso o no nos dice el jodío sus triunfos.
Este año empezaremos con un tema bastante ponzoñoso por aquello de llamar la atención a nuestros lectores, la masturbación. ¡Si, si! La más fiel compañera del hombre y también la más traicionera debido a que es la primera causa de ceguera y atrofiamiento muscular del brazo. Cerrar los ojos de vuestro asombro, porque no os voy a dar ninguna nueva postura ni ningún nuevo método para vuestras cochinadas, me juego el pescuezo a que ya os las sabéis todas, si es que os conozco como si os hubiera parido.
Si señores, que sí, reconocer que sois unos adictos a la zambomba, que es bueno. ¿Y qué os creíais vosotras, gacelillas silvestres, que os ibais a escapar?, os creéis que no nos damos cuenta cuando faltan bolis, el chorizo de cantimpalo para los bocatas de fin de mes o diversas frutas exóticas de forma alargada y amarilla procedentes de Canarias. Aquí estoy yo para terminar con el mito de que las mujeres no aplican el método vibratorio armónico simple, bueno, reconozcamos que ellas menos (bastante tienen ya con las pajas mentales), pero no mucho menos. Sé que a más de una le tiembla el ojo en momentos extraños, si es que las hay salidillas...
Seguramente muchos de vosotros abréis visto aquella marvellous película por la que se hizo famoso aquello de descargar el fusil antes de la primera cita. La verdad es que tienen toda la razón, está bien eso de abrirle la puerta a la fémina, pero no queda tan bien hacerlo sin las manos ni las piernas, vosotros me entendéis. También queda bien ofrecerle una toalla, pero les da susto cuando el toallero se les queda mirando (probarlo, te descojonas un huevo).
Así que mi primer consejo para este curso que entra es meditar más sobre la naturaleza, intentar adentraros en vuestro yo más interno... (¡No coño!, que eso es de mi curso de introducción al budismo). Mi consejo era para los hombres que os pongáis el cinturón a la altura del pito para el control de su salvaje e imprevisible comportamiento. Para vosotras... bueno, no hagáis nada, ¡joder! si encima hacéis algo para que no pase nada se acaba la raza humana. Este es mi consejo para hoy, pero mucho me temo que aunque llevemos cinco gallolas encima vamos a estar mordiendo las paredes. Me voy a dormir ¡Qué disfrutéis en todos los sentidos!